La Ermita de la Virgen de los Desamparados, ubicada en las colinas de la Sierra de Altomira, es un símbolo de fe y tradición para Almonacid de Zorita. Su historia se remonta al siglo XVIII, con la creación de la Hermandad de la Virgen de los Desamparados, que desde entonces ha velado por la imagen y sus cultos. Durante la Guerra Civil Española, la imagen sufrió profanación, pero los miembros de la hermandad trabajaron para reconstruirla y mantener viva la devoción, restaurando también el patrimonio textil y el retablo barroco del siglo XVII, trasladado a la parroquia para su conservación.
Cada año, en el marco de las fiestas patronales de septiembre, se celebra la romería de la Virgen de los Desamparados, que congrega a vecinos y visitantes en un recorrido que parte de la ermita de la Virgen de la Luz hasta la ermita de la Virgen de los Desamparados. Los actos incluyen el rezo del rosario, la eucaristía y el canto de la salve, transformando el paisaje en un espacio de comunión, memoria y alegría compartida.
La ermita original, propiedad del obispado de Cuenca, fue derribada y reconstruida en la década de 1970 durante las obras del trasvase Tajo-Segura, conservando la sencillez y el encanto del lugar. Gracias al trabajo de la hermandad y al apoyo de la comunidad, la ermita conserva hoy su retablo barroco restaurado, tesoros textiles y una vibrante tradición que combina historia, arte y fe.
Este lugar sagrado se erige como guía de Almonacid, creyentes o no, un espacio donde se respira la devoción popular y donde la luz del sol, especialmente en los atardeceres de septiembre, baña la piedra y la memoria de quienes han mantenido viva su historia. La ermita es también punto de referencia para rutas de senderismo y un destino donde la contemplación y la tradición se encuentran.