La Puerta de Santa María de la Cabeza es una de las dos únicas puertas que sobreviven de la muralla medieval que rodeó completamente a Almonacid de Zorita desde el siglo XIV, levantada por iniciativa de la Orden de Calatrava y mantenida durante siglos como estructura esencial para la defensa y organización de la villa.
Este acceso se encontraba originalmente en el lado oriental del recinto amurallado y comunicaba la población con los caminos que llegaban desde la zona del cementerio y los pueblos cercanos. A diferencia de la Puerta de Zorita, que se integra en el tejido urbano, la Puerta de Santa María se presenta exenta, en mitad de una plaza ajardinada, lo que permite contemplar su forma completa y entender su función original dentro del sistema defensivo.
De su estructura se conserva un arco de piedra sencillo y elegante, acompañado por un pequeño lienzo de muralla que permite imaginar la continuidad del antiguo recinto. Su presencia resulta de gran valor histórico, pues ayuda a reconstruir la distribución de accesos medievales y la importancia estratégica de cada uno.
Como el resto de las puertas del municipio, esta también fue testigo de episodios relevantes de la vida local. Las puertas se cerraban cada noche y durante periodos de epidemias, como la peste de 1599, cuando el Concejo organizó un estricto control de entradas y salidas. Hoy, la Puerta de Santa María de la Cabeza constituye un hito patrimonial imprescindible, integrado en un entorno agradable y visitable.